Cerrar los ojos 

Víctor Erice vuelve triunfal con su película más personal sobre el cine, la memoria y la identidad

30 años después el estreno de su último largometraje y justo 50 años desde del estreno de su mítica película "El espíritu de la colmena", Víctor Erice regresa de nuevo a las pantallas españolas con "Cerrar los ojos", un thriller con tintes autobiográficos.

En su cuarto largometraje, Erice nos trae la historia de Miguel Garay, un director de cine retirado cuyo pasado tocará a su puerta en forma de un programa de televisión llamado "Casos sin resolver". Este programa reabrirá la desaparición aún por determinar del mejor amigo de Garay, el actor Julio Arenas, quién se desvaneció durante el rodaje de la película inacabada del director de la cual él era el protagonista.

Víctor Erice nos trae como protagonista de su historia una especie de alter ego, un director un tanto bohemio, desprendido por completo de todo lo que conlleva la vida del artista. Lejos queda el aura de cineasta y escritor de éxito; para Miguel Garay la vida discurre al margen de la sociedad, en un terreno donde cultiva su huerto y pasa las noches cantando como un cowboy más de la película "Rio Bravo" junto a su grupo de amigos, almas libres como él.

Si para Víctor Erice Miguel Garay es un aparente alter ego, "Cerrar los ojos" parece por momentos su propia versión de "Cinema Paradiso". El guion del largometraje queda constantemente impregnado por la alabanza al cine, ese espacio tan sagrado para Erice; tanto, que él desea, y así lo ha pedido expresamente, que su película sea vista sólo en esas salas donde la magia cinematográfica cobra vida. A través de Miguel Garay y especialmente del personaje de Max, el montador sus peliculas y una especia de fiel escudero, Erice transmite un amor por el cine de antes, ese cine que se reproducía en bovinas y se guardaba en latas.

Pero si Erice destaca algo del cine no solo es el hecho de que este sea un medio para contar historias, sino también la capacidad que las películas poseen para ser guardianas de la memoria. El largometraje inacabado del protagonista trae el pasado al presente una y otra vez y el cine encuentra un nuevo propósito. Las películas recogen momentos de ayer, como una memoria guardada en latas, siempre lista para ser desempolvada y proyectada, ya sea en un viejo salón o en el antiguo cine de un pueblo remoto.

En este drama con cierto aroma a nostalgia, el cine no es el único protagonista; Víctor Erice y Michel Gaztambide escriben un guion a cuatro manos en el que también la memoria se convierte en pilar para plantear una pregunta esencial: ¿Qué ocurre cuando los recuerdos pasados son demasiado dolorosos para que la mente pueda soportarlos? Miguel Garay se dará cuenta de que sus intentos por perder esa memoria que a veces le atormenta han sido en vano; su pasado en forma de amigos perdidos, amores de juventud y una profesión que de algún modo nunca le ha abandonado, vuelve a su vida con más fuerza que nunca. La memoria no sólo reside en el cine sino también en la mente de unos protagonistas que la hacen frente de maneras muy diferentes.

Todas las ideas que explora el guión de "Cerrar los ojos" quedan perfectamente entrelazadas de manera armoniosa en las dos partes en que parece diferenciarse la película: durante casi dos horas la historia de Miguel Garay, la historia de su vida y su memoria, se fusiona con la narrativa sobre la desaparición de Julio Arenas; un historia que contiene los toques justos de misterio para retener la atención del espectador hasta confluir, durante la última hora, en una reflexión sobre la identidad, la desmemoria y la confrontación de los protagonistas con sus fantasmas del pasado.

En una demostración más de maestría, Víctor Erice nos propone una historia con numerosos temas y capas que se desarrollan en un guión estructurado de manera impecable y rodado en dos estilos opuestos: un estilo es más clásico y a través de él el director traslada al espectador a esa película que compartieron en el pasado los dos protagonistas. Con ella, Víctor Erice crea un círculo perfecto abriendo y cerrando su largometraje y coincidiendo curiosamente con el principio y el final de esa película dentro de otra película. Junto con ese estilo clásico, el largometraje combina un estilo más moderno, con el que el director habla de los momentos presentes; sin embargo y de manera curiosa, es con este estilo con el que el guión habla con mayor melancolía. Una pequeña contradicción entre estilo y contenido que enriquece aún más la historia.

El talento de Víctor Erice como director se combina con el trabajo de 3 protagonistas de excepción. Manolo Solo encarna magistralmente a Miguel Garay protagonista de este largometraje junto Julio Arenas, interpretado por un siempre exquisito José Coronado. Completa el cartel protagonista Ana Torrent, quien encarna a la desalentada hija del desaparecido actor Julio Arenas. Ana abandonó hace tiempo toda esperanza de encontrar a su padre y decide vivir ignorando su ausencia; sin embargo, un descubrimiento la hará confrontar irremediablemente su pasado y su propia identidad. Con "Cerrar los ojos" Ana Torrent cierra además un círculo en su propia trayectoria profesional que se abrió hace 50 años, cuando siendo una niña se puso por primera vez a las órdenes del director en su mítica película "El espíritu de la colmena".

"Cerrar los ojos" supone el regreso triunfal a nuestras pantallas de uno de los mejores directores de nuestro cine, quien después de 30 años vuelve a demostrar su maestría. La película nos sumerge en una trama rica y reflexiva, donde cada escena, diálogo y recurso audiovisual está cuidadosamente planeado para ofrecer una de las mejores propuestas del cine español de este año. Erice, el maestro, está de vuelta, y lo hace recordándonos el lujo y la suerte que es tenerlo de nuevo en nuestras pantallas.


Estreno en cines de España: 29 de septiembre (2023)

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