Mamifera

Mamífera llega como un retrato sobre lo difícil que es ser madre, querer serlo con todas tus fuerzas y no conseguirlo o las diferentes maneras de ejercer la maternidad


Que cada vez haya más mujeres dirigiendo es más que un hecho desde ya hace un tiempo ya que reflejan temas que importan, ponen la mirada en otras cosas, muestran un punto de vista distinto a lo que estábamos acostumbrados o hablan de temas que hasta hace unos años estaban sacralizados, como lo es la maternidad. 

Ese auge de cineastas mujeres ha hecho que se hable más de la maternidad, pero cuando una película tiene la premisa de hablar sobre un tema que nunca se ha retratado o sobre decisiones que quien las toma corre el riesgo de ir a contracorriente, esta de primeras resulta atractiva o al menos en mi caso, motivadora para que quieras sentarte a verla.

Lo que hace Liliana Torres en esta cinta es un salto hacia un tema tabú aún hoy en la sociedad de nuestros días: la no maternidad voluntaria. Después de varias series, cortos y tres películas a sus espaldas, esta cineasta catalana decide contar la historia de Lola, que teniendo claro que no quiere tener hijos, un día la vida la sorprende a ella y a su pareja Bruno con un embarazo no deseado. Mientras se toma varios días para pensar guiada por su médico, tendrá que enfrentarse a sus miedos y las expectativas de la sociedad para tener claro su futuro.

Lo que hace Liliana Torres en esta cinta es un salto hacia un tema tabú aún hoy en la sociedad de nuestros días: la no maternidad voluntaria.

La película, que se ha estrenado este mismo 2024 en las salas de cine y ya está disponible en las plataformas Filmin y Movistar, está protagonizada por Enric Auquer y María Rodríguez Soto que interpretan de una manera muy natural y creíble a una pareja feliz, moderna, con trabajo, que mantiene una relación sana, emocionalmente estable y madura.

Fotograma de "Mamifera"
Fotograma de "Mamifera"

De una manera muy sencilla aborda el conflicto al que se enfrenta Lola ante está nueva realidad y el espectador va acompañándola y entrando en su mente mientras nos damos cuenta de cómo todas las creencias que tenía claras desde hace años se van viniendo abajo debido a la presión social, ambiental y cultural que existe en la sociedad con respecto a la no maternidad. Esos miedos que van surgiendo a la protagonista quedan retratados de una manera original, a través de collages, que es la misma herramienta que utiliza la protagonista en su trabajo como profesora de arte.

Durante ese tiempo de reflexión, además de la duda sobre qué decisión tomar, aparece la culpa por no tener instinto maternal y es curioso cómo de alta es la presión a la que estamos sometidas las mujeres, que Lola se plantea que pueda tener algún problema de trauma en su infancia para no querer algo que de manera natural, todo el mundo quiere. Y es que en el cine siempre han pintado a la mujer sin hijos como la loca de los gatos, la amargada, la tía solterona y solitaria… ¡si hasta en las películas de Disney las brujas y villanas no tienen hijos!

Otra característica con la que visten en el cine a la mujer que no quiere tener hijos, es el egoísmo. Son egoístas porque no quieren cuidar (¡los cuidados!, otro gran tema que nos afecta particularmente a las mujeres) a nadie porque solo quieren ocuparse de ellas mismas, pero aquí este argumento queda tumbado con un elemento introducido de manera inteligente, y es que Lola tiene una perra ciega, a la que da todo su amor de manera incondicional, es decir, las mujeres que deciden no tener hijos, sí que pueden, saben y quieren cuidar. Esta película ayuda a ir quitando poco a poco ese estigma que hay sobre las mujeres que toman esa opción.

Fotograma de "Mamifera"
Fotograma de "Mamifera"

La relación de pareja es otra parte muy importante de la película, el amor que se tienen y el espacio que Bruno le da a Lola sosteniéndola en este proceso tan difícil, es gratificante. El personaje de Enric Auquer muestra una responsabilidad afectiva que pocas veces se ve en el cine (y en la vida en general, para que negarlo) pero algo que él también siempre había tenido claro, parece tambalearse cuando una nueva posibilidad aparece. Aquí la directora también da la vuelta a algo que siempre nos habían contado al revés, es decir, suelen ser ellos los que dan por hecho la paternidad arrastrados por los deseos de sus parejas que si tenían claro ser madres.

El personaje de Enric Auquer muestra una responsabilidad afectiva que pocas veces se ve en el cine (y en la vida en general, para que negarlo)

Mamífera es además un retrato sobre lo difícil que es ser madre, querer serlo con todas tus fuerzas y no conseguirlo o las diferentes maneras de ejercer la maternidad. Las amigas de Lola evidencian muy bien lo difícil de la conciliación, las exigencias sociales y cómo acabamos poniendo todo lo demás por delante de nosotras por exigencias de la sociedad, como muy bien queda reflejado en la conversación tan sincera que mantiene la protagonista con su madre cuando le pregunta qué hubiera hecho si no la hubiera tenido a ella. Esa escena sirve para sentirnos agradecidas de formar parte de una realidad muy diferente a la que vivieron nuestras madres que ni si quiera pudieron plantearse otra alternativa, o si lo hacían, lo hacían en silencio. 

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