Nos vemos en otra vida

Disney recupera con éxito rotundo la historia más desconocida detrás del 11M

Coincidiendo con el 20 aniversario del mayor atentado terrorista en Europa que conmocionó a la ciudad de Madrid y a la sociedad española, Disney+ estrena una mini serie que supone la adaptación de la novela Nos vemos en esta vida o en la otra de Manuel Jabois.

La ficción, basada en hechos reales, nos da a conocer la historia ampliamente desconocida de la llamada "trama asturiana" de los atentados del 11M; formada por un grupo de delincuentes comunes, su aportación proveyendo a los terroristas de la dinamita que explotó en los trenes madrileños fue clave para el asesinato de las 192 víctimas que dejaron los atentados.

Con un excelente ritmo narrativo, "Nos vemos en otra vida" tiene como protagonista a Gabriel Montoya, alias "Baby", el único menor de edad y primer condenado por los atentados del 11M. Fiel escudero del asturiano Emilio Trashorras, su historia y la del resto de implicados se disecciona a través de 3 líneas temporales.

La ficción, basada en hechos reales, nos da a conocer la historia ampliamente desconocida de la llamada "trama asturiana" de los atentados del 11M

El pasado de 2003 con la preparación de los atentados, el presente de 2004 y los momentos inmediatamente posteriores a las explosiones y el futuro de 2014 en el que Baby cuenta su historia al periodista Manuel Jabois  se intercalan ya desde el primer episodio. Algo que puede resultar desconcertante para un espectador que tendrá que dibujar desde el inicio un mapa complejo, pero que lejos de hacer de la serie un embrollo, la hace dinámica y enriquecedora.

Y es que no tenemos que esperar al paso cronológico de los hechos para apreciar el viaje en el que el oven protagonista, consciente o inconscientemente, se embarcó el joven protagonista y las consecuencias que todos los hechos que se narran.

Drama social, delincuencia, investigación o la representación de unos de los grandes macrojuicios de nuestra historia en los que se da voz a las víctimas; todo parece tener cabida en una serie que no sólo retrata eventos históricos, sino que también ahonda en la personalidad de los implicados y los factores que llevaron a unos delincuentes comunes a convertirse en asesinos huyendo de todo simplismo.

Pero hay algo ausente en una serie. Y es que como si se tratase del elefante en la habitación, la presencia de los atentados planea constantemente en la serie desde el inicio. Desde los pasos para su perpetración hasta las consecuencias sociales, judiciales y personales que acarrearon, los hechos que ocurrieron el 11 de marzo de 2004 siempre están presentes, pero, sin embargo, no están escenificados. Una muestra de respeto a las víctimas que no se ven, pero sí se escuchan. Con la recreación de tres testimonios narrados en el juicio, su presencia completa el marco de una serie rica que no deja ningún cabo suelto.

Todo parece tener cabida en una serie que no sólo retrata eventos históricos, sino que también ahonda en la personalidad de los implicados.

Un excelente guion dinámico y una estructura a priori compleja y arriesgada de la que sabe salir airosa son los grandes pilares que hacen de esta una de las mejores mini-series españolas de los últimos años.

Pero a este conjunto no podemos olvidar añadir las actuaciones hipnóticas de dos actores que cargan magistralmente con el peso de la serie sobre sus hombros.

Estrenándose en el mundo de la actuación, Roberto Gutiérrez interpreta al joven Gabriel Montoya. Un niño de una familia desestructurada que vio en Trashorras un modelo al que seguir en todas sus desventuras. Con un carisma que atrapa, el joven actor desnuda las capas de un personaje complejo. Del niño ingenuo pasando por el chico que coqueteando con la ilegalidad prefería vivir en una falta ignorancia al hombre que admite no querer pensar en lo que hizo para no vivir con la culpa.

Pero la grandeza de la actuación novel de Roberto Gutiérrez encuentra su partener perfecto en el veterano actor Pol López, formando una pareja tan inusual como la original pero extraordinaria y magnética. Interpretando al minero, reconvertido en traficante Emilio Trashorras, Pol López clava los matices de una persona sin escrúpulos, cuya ambición y avaricia le lleva desde el tráfico de drogas a proporcionar a un grupo de terroristas los explosivos necesarios para cometer un atetado.

Muchas han sido las ficciones y documentales que han narrado los momentos dramáticos que vivió Madrid aquel 11 de marzo de 2004. Pero nunca una producción tan cuidada nos había adentrado en la trama más desconocida de la historia uniendo hechos y entretenimiento para hacer una mini-serie que nadie se puede perder.

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