Ana Torrent

La actriz nos habla sobre cómo ha sido volver a trabajar con Víctor Erice y el círculo que cierra con "Cerrar los ojos"

P: Ana, trabajaste por primera vez con Víctor Erice hace 50 años en su película "El Espíritu de la colmena" Era tu primera película y también la suya ¿Cómo te has sentido al reencontrarte en "Cerrar los ojos" con el hombre con el que empezó todo?

R: En realidad no ha habido un reencuentro, más bien diría que "Cerrar los ojos" me ha permitido descubrirle como director. Víctor y yo nos hemos visto todos estos años, hemos seguido manteniendo el contacto y una cierta relación. Por eso no puedo hablar de reencuentro. Pero sí le he descubierto en su faceta profesional.

P: Pero desde "El espíritu de la colmena" sí habíais vuelto a trabajar juntos en otros proyectos.

R: Sí, eso es verdad; hace como diez años también trabajé con él en una película que hizo junto a otros muchos directores sobre el desastre nuclear en la central de Fukushima. En ese proyecto cada director dirigía una pieza y me llamó, pero era otra cosa; no era un personaje en un largometraje como este, era una cosa muy pequeña. Por eso para mí "Cerrar los ojos" ha supuesto tratarle por por primera vez de actriz a director, por decirlo así. Porque claro, cuando rodamos "El espíritu de la colmena" yo tenía seis años y no era actriz, era otra cosa.

P: ¿Y qué has descubierto de él como director con esta película?

R: Que es un director muy meticuloso: para él absolutamente todo tiene un sentido y un significado. Cada escena, desde la ropa que llevas hasta una bufanda que te has puesto, su color, un objeto que hay en la mesa, tanto si es tuyo como si lo ha traído él; todo tiene su sentido. Cada pequeño detalle está muy pensado y muy trabajado.

P: ¿Ha sido importante para ti volver a trabajar con Víctor Erice?

R: Mucho, es una emoción tremenda. Me acuerdo del día que Víctor me llamó y me habló por primera vez de esta película. Vino a verme a una obra de teatro que estaba haciendo, después nos fuimos a cenar y me propuso el papel. Me acuerdo de la emoción que sentía cuando volvía a casa porque Víctor iba a hacer una nueva película después de tantos años y quería que yo estuviese con él. Me acordé de mis padres, de mi infancia, me transporté a otra época. Víctor es una persona importante en mi vida, no solo como director.

P: Me parece un dato muy curioso que tu papel en "El espíritu de la colmena" se llamaba Ana y en "Cerrar los ojos" también tu personaje se llama Ana. ¿Escribió Víctor este papel para ti específicamente y por eso le puso tu nombre o fue todo una casualidad?

R: Bueno, en "El espíritu de la colmena" mi personaje en realidad no se llamaba Ana, creo recordar que se llamaba Delia. Pero yo entonces tenía seis años y a los seis años uno confunde la realidad y la ficción. Los niños a esa edad todavía no distinguen. Y llegó un día Víctor, me sacó del colegio y me dijo que me llamaba Delia. Yo no hacía más que decirle que yo no era Delia, que yo era Ana, que por qué me iba a poner a mí otro nombre. Y así fue cómo mi personaje acabó llamándose Ana. En el caso de "Cerrar los ojos" lo cierto es que Víctor nunca me ha dicho si ha llamado a mi personaje por mí. Seguramente ese sea el caso porque ya tenemos una relación desde hace tiempo y vino a hablarme de la película y me dijo que tenía un personaje para mí; pero no lo sé a ciencia cierta.

P: ¿Esta Ana tiene algo que ver con la Ana de "El espíritu de la colmena"?

R: Esta no es la Ana del espejo. Es cierto que hay ciertas referencias a aquel personaje de "El espíritu de la colmena" porque en esta película hay una especia de cine dentro del cine, un juego de identidad; la película de hecho habla precisamente de eso, de los nombres, de quiénes somos, del peso del pasado, de la memoria. Y todo ello se concentra en el personaje de Ana. Pero mi personaje no es aquella niña de "El espíritu de la colmena" 50 años después. Esta es otra Ana.

P: En "Cerrar los ojos" hay una escena que recuerda mucho a otro momento de "El espíritu de la colmena" cuando cierra los ojos y repites "Yo soy Ana" ¿Crees que se cierra aquí el círculo que se abrió con "El espíritu de la colmena"?

R: Eso es más una pregunta que le haría a él. Es verdad que Víctor ha tardado en volver a hacer una película pero a lo mejor nos sorprende el año que viene queriendo hacer otra y todavía no cerramos el círculo (risas). "Cerrar los ojos" es una película en la que hace una reflexión sobre la importancia del cine, de las imágenes; parece que al hacer ciertas reflexiones él está dando pie a que cada uno haga su lectura pero a si él está o no cerrando un círculo con esta película a ciencia cierta sólo lo puede decir él. Por mi parte, a nivel personal, puedo decir que sí hay una especie de círculo que se cierra; al fin y al cabo yo empecé a hacer cine gracias a Víctor.

P: Decías que cuando trabajaste con él siendo una niña no eras actriz, eras otra cosa y ahora eres una actriz consagrada en la profesión.

R: Sí, ahora puedo decir que lo soy. Iba a decir que lo soy por él pero también es por mí. Hay que prepararse, trabajar y bueno, también hay que valer para esto. Pero evidentemente a lo mejor este camino profesional nunca lo hubiese seguido si aquel día Víctor no me hubiese visto en el colegio.

P: ¿Qué es lo que más te ha costado al enfrentarte a esta Ana?

R: Quizá lo que voy a decir una cosa que suena un poco raro, pero diría que lo que más me ha costado ha sido desnudar al personaje, esa "entrega al misterio" como dice Víctor, ese mirar sin máscaras, sin artificio, con autenticidad. Cuando Víctor me llama para para hacer esta película, una de las cosas que él quiere es una Ana que él conoce; no quiere algo que yo cree sino que muestre mi lado más íntimo y más cercano, una forma sincera de mirar y yo, que con Víctor tengo una entrega absoluta, lo que me pida se lo doy. Además a él no le puedes esconder casi nada a través de la cámara, lo ve todo.

P: ¿Qué éxitos esperas que coseche "Cerrar lo ojos"?

R: Yo sólo espero que la película llegue y guste, eso me haría una ilusión tremenda; por Víctor y por este tipo de cine que a mí me apasiona. Este cine no necesita estar en todas partes, en toda las plataformas, en todas las televisiones; sólo espero que haya un espacio para él, aunque sea pequeño y que la gente lo aprecie y le conmueva o le lleve a algún lugar, o le haga pensar algo, le haga sentir algo. Eso ya sería un triunfo tremendo, no sólo para nosotros sin también para todos los que de verdad aman el cine. 

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