
Rondallas
La película más luminosa del festival habla gallego y suena a rondalla
Por Natalia Jáñez
Si ha habido una película divertida y buen rollera en el pasado Festival de San Sebastián, esa es Rondallas. La última película dirigida por Daniel Sánchez Arévalo con un elenco coral íntegramente gallego como son Javier Gutiérrez, María Vázquez, Tamar Novas, Carlos Blanco y los debutantes Judith Fernández y Fernando Fraga entre otros, ha dejado a más de uno con muy buen sabor de boca al salir del cine, después de haber llorado.
Partimos en un pueblo de Vigo donde dos años después de que un barco pesquero se hundiera en la costa, sus habitantes deciden que ya es hora de ir sacudiéndose el luto y recuperar la ilusión. Y lo hacen poniendo de nuevo en marcha la rondalla, un grupo de música tradicional gallega en el que participan desde niños hasta ancianos con la intención de competir en un concurso contra los pueblos vecinos.

Ya solo con estos ingredientes parece que te apetece seguir la historia de este pueblo pero si además de esto, le incluyes personajes que destacan por su carisma como lo hace el de Tamar Novas, las risas están aseguradas. El actor, que interpreta a un policía local, se roba más de una escena con ese humor espontáneo e ingenioso que hace que se te salte más de una carcajada. A pesar de ser un personaje secundario, el director logra escribirle un guión que hace que tenga el peso necesario para que no quede emborronado en un reparto coral. Ahí está la gracia de todos los personajes de esta historia, están muy bien escritos y mejor interpretados. Desde su protagonista Javier Gutiérrez que interpreta al único superviviente del naufragio y ahora es el encargado de dirigir la rondalla, pasando por los actores principiantes.
Tamar Novas se roba más de una escena con ese humor espontáneo e ingenioso que hace que se te salte más de una carcajada
Con esta película y con las pequeñas historias secundarias que les suceden a los protagonistas, el director consigue hablar del duelo, el perdón y la culpa pero no lo hace de manera forzada, si no que está todo bien entretejido y escrito con cariño consiguiendo que lleguemos al final sin que perdamos la sonrisa. Se que es un tópico decirlo, pero creo que comedias como esta, tan bien escritas e interpretadas es lo que necesitamos ahora mismo, no porque se vaya a estrenar en plena Navidad si no porque historias frescas y que nos devuelvan la esperanza en la humanidad, hacen falta cualquier día del año.
Comedias como esta, tan bien escritas e interpretadas es lo que necesitamos ahora mismo
Pero no puedo terminar está critica sin antes nombrar lo maravilloso que es escuchar esas rondallas tocando música tradicional por todo un pueblo unido para salir del hoyo en el que están.

Esa música, que a mí particularmente me ha hecho poner los pelos de punta (quizás tenga ascendencia gaitera en mi árbol genealógico) por su belleza y por lo que todo ese momento implica. No se puede salir solo de los baches, no todo lo podemos hacer de manera individual, nos necesitamos los unos a los otros, el poder de lo colectivo es poderosísimo y ese grupo de música lo demuestra, entre todos, todo sabe y se disfruta mejor.
