
Vida privada
El insulso telefilm de una Jodie Foster siempre magistral
Por Natalia Jañez
Con Vida Privada estamos ante la vuelta al cine de Jodie Foster pero está vez en francés, en su primera incursión en el cine galo en un papel protagonista y dirigida por Rebeca Zlotowski. Interpreta a una reputada psiquiatra y psicoanalista que se obsesiona con investigar por su cuenta la muerte de una de sus pacientes. Todo el mundo dice que se ha suicidado pero ella sospecha que ha sido un asesinato.
Podría haber sido una buena historia con un gran gancho como lo es Jodie Foster pero se queda en un quiero y no puedo, quiere ser muchas cosas pero termina sin conseguir nada. Quiere ser un thriller, una comedia, un drama y no consigue ser nada de eso lo suficientemente interesante como para enganchar al espectador y no salir desencantado del cine.
Sin duda lo mejor de la película es Jodie Foster que habla un perfecto francés que sorprende, brilla con luz propia en la piel de una psicóloga con tintes detectivescos. Junto a ella, el otro punto positivo es el tándem que hace con quien interpreta a su marido, el actor Daniel Auteuil. Ambos derrochan química y simpatía con un toma y daca que hacen que sus interacciones sean vibrantes y divertidas pero el empuje con su partenaire no es suficiente para levantar una película que pesa demasiado.

Que el personaje de Jodie Foster sea psiquiatra y psicoanalista parece una excusa para que mientras investiga el asesinato envuelto en un suicidio, ella pueda expiar su culpa por no haberle podido ayudar en consulta. También sirve para que la protagonista pueda descubrir cosas de ella misma que antes no se había parado a pensar como ese desapego familiar que siente en la relación con su hijo y su recién nacido nieto.
"Vida privada" podría haber sido una buena historia con un gran gancho como lo es Jodie Foster pero se queda en un quiero y no puedo
El punto negativo más importante es el guion que no está bien rematado. Es ese intento de mezclar lo más dicharachero con lo más existencial, lo que consigue es que no haya maridaje entre todos los ingredientes, además de sentir que no hay clímax, es como si la directora se ha olvidado de él y todo apunta a que es porque la resolución del misterio se hace de manera rápida y con prisas.
En resumen, estamos ante una película que quiere abarcar mucho pero aprieta poco, donde la interpretación de sus actores es la que eleva el conjunto (sin conseguirlo lo suficiente) y que hace que los espectadores salgan del cine desencantados y sin saber qué quiere contarnos la directora.
