
La habitacion de al lado
Pedro Almodóvar confirma la tendencia reivindicativa de su filmografía con su primera obra en inglés
Con un leon de oro como bajo el brazo, Pedro Almodovar llega a San Sebastian justo a tiempo para celebrar su 75 cumpleaños y el próximo estreno en cines de una película que es de esas que marcan la filmografía de un director. Y es que tras más de 40 años de carrera nuestro director más internacional puede decir que hace algo por primera vez: una película en ingles.
Adaptando muy libremente la novela de Sigrid Nunez "Cual es tu tormento", Almodóvar sitúa al espectador en la habitación de al lado de una remota casa en la que dos amigas se confinan para pasar los últimos días en la vida de una de ellas. Todo empieza en una Nueva York nevada en la que Martha, consciente de que su enfermedad le está ganando la batalla, hace una inusual petición a una vieja amiga: que la acompañe en los últimos días de una vida a la que ha decidido ponerle fin.
Tras más de 40 años de carrera nuestro director más internacional puede decir que hace algo por primera vez: una película en ingles
Con el derecho a la muerte digna como permanente protagonista de una historia salpicada de temas tan variados como el acompañamiento o la amistad, el manchego confirma una tendencia en su filmografía. Y es que desde "Julieta" vemos al Almodóvar más reflexivo y desde "Madres paralelas" al más político y reivindicativo. La sensualidad y sexualidad de sus primeras obras ha dado paso al un director focalizado en temas más transcendentales. Y es que como el propio director afirmó durante la rueda de prensa de presentación de la película en el curso del Festival, "yo ya he dejado que mis personajes se desahoguen". Y ahora sus chicas Almodóvar no hablan de deseo y no padecen de desamor, sino de la serenidad con la que se puede hacer frente a una muerte cuya venida se acepta como inevitable.
Desde "Julieta" vemos al Almodóvar más reflexivo y desde "Madres paralelas" al más político y reivindicativo
Almodovar afronta una nueva etapa en su filmografía, pero lo hace sin perder una esencia que le ha hecho internacionalmente conocido y ampliamente reconocible. No podían faltar sus personajes con unas mujeres protagonistas y unos carmelitas gays como invitados estelares de la historia a través de unos flashbacks que son lo más prescindible de la historia, ni tampoco el uso de unos colores vibrantes con un rojo que sobresale en los labios de una de sus protagonistas o un amor por el arte en todas sus vertientes. Y es que sólo Pedro Almodóvar se podría atrever a introducir una escena ajena a la historia por el puro placer de recrear en movimiento uno de las obras pictóricas más populares del artista estadounidense Andrew Wyeth.
Entrar en la habitación de al lado es como si de entrar en un cuadro de Hooper se tratase. Un cuadro completado con el mundo interior de un director que sin abandonar sus raíces y su esencia se aventura a contar nuevas historias que traen consigo debates más reflexivos y trascendentales.

Y las encargadas de trasladar al espectador el mensaje de un director preocupado por la vida que dejamos, son dos actrices oscarizadas que muchas veces soñaron con trabajar con el manchego pero rara vez lo creyeron posible. Una de ellas, Tilda Swinton repite como chica Almodovar después de que ambos se uniesen en el corto "La voz humana" que el director estrenó en 2020. Pero ella, junto con Julianne Moore aprovechan la coyuntura y la primera aventura inglesa del director para estrenarse en el mundo de los largometrajes almodovarianos.
Y lo hacen por la puerta grande. Sobrias y conmovedoras, ambas actrices se convierten en las perfectas chicas Almodóvar de una de las obras más íntimas, sentimentales y reivindicativas de nuestro director más internacional para quien el cambio de idioma de su guion no ha hecho mella.

