Los domingos

Alauda Ruiz de Azúa consolida su voz con una radiografía familiar donde el amor y la fe se enfrentan sin vencedores claros 


Los domingos es la nueva película de Alauda Ruiz de Azua que se presentó en el pasado Festival de San Sebastián y ganó la Concha de Oro a la mejor película. La cinta cuenta la historia de cómo la decisión de una niña de diecisiete años de entrar en un convento de clausura impacta en su familia, de cómo cada uno de sus miembros se toma esa noticia.

Las expectativas después de su serie "Querer" estaban altas pero de nuevo Alauda demuestra que tiene un talento desbordante para contar historias y para contarlas desde el respeto, sin ningún posicionamiento ni caricatura y sobre todo sin juzgar a ninguno de los personajes. En los domingos el guion fluye a la perfección dibujando a cada personaje con su postura ante la impactante decisión de Ainara, la joven protagonista.

Fotograma de "Los domingos"
Fotograma de "Los domingos"

Si algo tiene esta película ,y es de agradecer en estos tiempos, es que no te va a dar ninguna respuesta, no te va a decir quién es el malo o el bueno, qué es mejor o peor, si no que te lanza preguntas, plantea posturas y pensamientos diferentes para que cada uno busque sus respuestas y generar un debate a la salida del cine.

Las expectativas después de su serie "Querer" estaban altas pero de nuevo Alauda demuestra que tiene un talento desbordante para contar historias y para contarlas desde el respeto
El equipo de la película durante su presentación en el SSIFF
El equipo de la película durante su presentación en el SSIFF

La directora pone de nuevo a la familia como eje central de la historia y es que, como decía en la rueda de prensa del Festival, "nos empeñamos en idealizar a la familia como refugio y no siempre es así". Junto con la Iglesia, la familia es una institución que nos guste o no, ordena y rige nuestro mundo: refugio para algunos, infierno para otros. Esta historia no es más que una radiografía de la familia donde los personajes no son perfectos, todos tienen luces y sombras y donde los vínculos familiares complican muchas veces las decisiones que se toman.

Junto con la Iglesia, la familia es una institución que nos guste o no, ordena y rige nuestro mundo: refugio para algunos, infierno para otros

La joven debutante Blanca Soroa no puede hacer mejor el personaje de Ainara, mostrándose contenida y dudosa por momentos ante una decisión de semejante calado. El padre, interpretado por Miguel Garces, un hombre pasivo que ante la decisión de su hija se siente perdido y atento a otros problemas en su vida. Y por último está Patricia López Arnaiz, siempre brillante y arrolladora, que interpreta a Maite, su tía, que intenta por todos los medios proteger a su sobrina. También pululan por ahí la abuela y el tío, que terminan de dibujar esa radiografía familiar que comentaba anteriormente y que hace que se baten en un duelo que podíamos llamar Amor terrenal vs. Amor espiritual.

Sin duda estamos ante una directora que no hace más que crecer, que es experta en reflexionar sobre temas tabú, en mostrarlos de una manera respetuosa y reveladora y que sabe lo que quiere hacer con sus historias: interpelar al público y no manipular.  

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