Los Tigres

Una inmersión visual impecable que se queda sin aire en la superficie


Alberto Rodriguez llegaba al Festival de San Sebastián con dos trabajos bajo el brazo; una serie y una película y es esta ultima la que entraba a concurso en el certamen. 

Estamos hablando de Los Tigres, cinta protagonizada por Antonio de la Torre y Barbara Lennie. La premisa de la historia puede ser sencilla, dos hermanos buzos muy vinculados al mar desde pequeños que se ganan la vida de manera precaria en un trabajo donde literalmente se juegan la vida. 

Hasta ahí todo bien pero cuando la historia viene dirigida por Alberto Rodriguez, un director que ya tiene un sello muy marcado desde películas como La Isla Mínima, Modelo 77, Grupo 7 o 7 vírgenes, parece que nos pide más, que queremos más, al menos más intriga, drama y tensión. La intriga que se desarrolla es muy convencional para lo que estamos acostumbrados con este director y quizás esa trama o tensión que ocurre cuando no están trabajando, queda anulada o a la sombra de lo que sí destaca ampliamente en este trabajo que son las escenas rodadas bajo el agua, hábitat natural de los protagonistas.

La intriga que se desarrolla es muy convencional para lo que estamos acostumbrados con este director

Hay que reconocerle a Alberto Rodríguez que el trabajo técnico es sobresaliente, especialmente si se tiene en cuenta que no existen precedentes en España de un rodaje bajo el agua. A ello se suma la enorme dificultad de filmar en un entorno donde los actores no cuentan con marcas de referencia, la comunicación es prácticamente imposible y cada plano debe estar milimétricamente planificado antes de sumergirse para rodar según lo establecido en el guion. 

Toda esa atmósfera es la que realmente provoca angustia en el espectador. Ahí reside el auténtico clímax de la película: en ver cómo los protagonistas se juegan la vida en cada inmersión, en compartir la sensación de asfixia que ellos experimentan, en sentir la cuenta atrás del oxígeno que se agota y desear, con cada plano, que por fin logren alcanzar la superficie para respirar.

Fotograma de "Los Tigres"
Fotograma de "Los Tigres"

El desarrollo de los personajes también presenta ciertas carencias, especialmente en lo que respecta al interpretado por Bárbara Lennie. Su personaje resulta poco desarrollado, a pesar de ser quien muestra mayores habilidades —en todos los sentidos— de los dos hermanos. Su arco evolutivo avanza con demasiada lentitud y carece de la contundencia necesaria para dejar una verdadera huella en el espectador.  Ella piensa por los dos, aconseja, saca las castañas del fuego a su hermano y lo apoya siempre, incluso cuando toma malas decisiones, tanto en su trabajo como en su vida personal, que también es un desastre.

 Si que es verdad que hace muy buen contrapeso con Antonio de la Torre, que siempre esta bien, pero parece que a este director no le interesan los personajes femeninos con más matices y saliéndose de los clichés de siempre porque, una vez más aquí se nos vuelve a mostrar una mujer que se sacrifica por la familia, primero por su padre y luego por su hermano y que deja su vida personal a un lado cuando hemos visto que tiene posibilidades de marchar y evolucionar.

El trabajo técnico es sobresaliente, especialmente si se tiene en cuenta que no existen precedentes en España de un rodaje bajo el agua

No podemos olvidar el intento de cine social al contar esas profesiones precarias y arriesgadas que derivan muchas veces en problemas de salud, pero únicamente es un atisbo ya que tampoco explora mucho mas en esos temas, solo lo menciona para justificar la trama que se desarrolla mas adelante. Se siente como otro punto mas que ha quedado a medio gas junto con los otros dos mencionado: el personaje de Barbara y la escasez de intriga esperada. 

Fotograma de "Los Tigres"
Fotograma de "Los Tigres"

Pero lo que no quiero dejar de nombrar y destacaría de Los Tigres es la hermandad, esa relación entre hermanos (muy viciada por su relación con el padre de familia) con sus pros y sus contras, que se complementan, pero también se repelen, pero que siempre se ayudaran y entenderán pase lo que pase

Los Tigres deja una sensación extraña, como si bajo toda esa perfección técnica y esa belleza visual hubiera una historia que no termina de emerger del todo. Hay momentos de verdadera tensión y emoción, sobre todo en las secuencias submarinas, donde el espectador comparte la angustia y el peligro de los protagonistas. Pero cuando la película sale a la superficie, algo se diluye: los personajes parecen perder fuerza y la trama se acomoda en un terreno más seguro de lo esperado. Aun así, es imposible no admirar el pulso y la ambición de Alberto Rodríguez, un director que se atreve a explorar territorios poco transitados en nuestro cine, aunque esta vez el viaje resulte más admirable que conmovedor. 

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