
The Last Showgirl
Pamela Anderson se niega a aceptar un final impuesto y busca continuar su propia historia en un comeback para recordar
Si por algo va a ser recordada esta temporada cinematográfica y la 72 edición del festival de san sebastian es por los inesperados regresos por la puerta grande de grandes estrellas hollywoodienses. Y es que junto a Demi Moore y su estelar interpretación en la película "La sustancia", Pamela Anderson también esta de regreso con una producción menos ambiciosa pero dirigido por un miembro de una de las grandes dinastías cinematográficas: Gia Coppola, nieta del director Francis Ford Coppola.
Juntas, la directora y la actriz hicieron una breve parada para presentar una película que pasaría sin pena ni gloria si no fuese por una Pamela Anderson que tras décadas maltratada por una industria no veía más allá que una cara bonita, demuestra por fin su calidad como actriz.

Con un papel que puede resonar vagamente al propio destino que parecía sufrir la actriz de "Los vigilantes de la playa", "The last showgirl" sigue a una experimentada bailarina cuya vida se tambalea cuando el espectáculo al que ha dedicado toda su vida cierra abruptamente.
Cómo seguir con una carrera en la que la imagen lo es todo cuando has pasado los 50. Esa es una pregunta a la que Pamela Anderson intentó darle respuesta cuando hace unos años decidió alejarse de los focos a su Canadá natal y es la misma que busca la protagonista de una película que peca de falta de ambición.
Es Pamela Anderson quien inesperadamente ofrece la que es un comeback y una de las interpretaciones destacables de este año
Con una historia lineal y simplista por momentos, "The last showgirl" es una de esas películas que parece quedarse en tierra de nadie: ni reivindicativa ni dramática; y eso a pesar de sus intentos por sacar una lagrima al espectador introduciendo un clásico conflicto con tintes de melodrama entre una madre y una hija.
Con una historia lineal y simplista por momentos, "The last showgirl" es una de esas películas que parece quedarse en tierra de nadie: ni reivindicativa ni dramática
Una película que del todo sería olvidable si no fuese por un elenco coral de jóvenes actrices a las que se unen Jamie Lee Curtis y Pamela Anderson. Con un papel muy secundario y capas groseras de maquillaje y rayos uva, la oscarizada actriz camina en el alambre constante entre lo cómico y lo caricaturesco con un personaje estridente y una interpretación arriesgada que no obstante sabe robarse alguna que otra escena y regalarnos un baile reivindicativo sobre el cuerpo y la imagen de las mujeres maduras.
Pero es Pamela Anderson quien inesperadamente ofrece la que es un comeback y una de las interpretaciones destacables de este año. Tierna como siempre pero también con emotiva, la actriz sabe aguantar primeros planos llenos de un poso de tristeza y esperanza en su mirada; el fiel reflejo de una mujer optimista y luchadora que se niega a aceptar un final impuesto y busca continuar su propia historia.
